Benito fernández y Bernie Catoira vs Roberto Piazza: ¿las argentinas alquilarían ropas de marca con abonos?
La nueva tendencia "fashion rentals" consiste en pagar suscripciones mensuales para alquilar ropa, incluso de marcas de lujo. Los mejores diseñadores de Argentina disienten en sus posturas a favor o en contra de la iniciativa y abren la grieta fashionista.
Se acentúa cada vez más una nueva tendencia en la industria de la moda: los "fashion rentals". Consiste en pagar suscripciones mensuales para alquilar ropa, incluso de marcas de lujo. Parece ser el sueño hecho realidad de muchos adictos a la moda, los que quieren marcar siempre la tendencia. En varios países del primer mundo, ya es una realidad.
Lo que cambió es que ya no solamente se pueden arrendar diseños de lujo para una fiesta, sino que se puede hacer casi a diario o de manera semanal. Pocos varones se compraban un smoking para un casamiento y no demasiadas mujeres estaban dispuestas a pagar una fortuna por una prenda que, por su originalidad, solamente iba a ser utilizada una vez. Este singular sistema permite utilizar una variedad de atuendos suntuosos sin necesidad de adquirirlos.
Rent The Runway es la plataforma que inició con la tendencia fashionista. (Foto: Rent The Runway)
La iniciativa no solo surge por una cuestión meramente económica, sino que además se relaciona con la creciente conciencia que existe en torno al cuidado del medioambiente. La plataforma que inició este fenómeno se llama Rent The Runway y todo comenzó con una simple pregunta: ¿No sería más inteligente poder alquilar ropa de diseño que comprarla?
Este armario ilimitado que se les abre a los potenciales consumidores incluye la entrega de la indumentaria en la puerta de la propia casa. Al día siguiente o bien luego de una semana, pasan a retirarla. Para ello, hay que abonar un "fashion pass" que puede arrancar en ochenta dólares mensuales para tener acceso a entre cuatro y seis prendas más accesorios.
Si el consumidor se "enamora" de un vestido o traje determinado, tiene la opción de comprarlo. Se proyecta que este mercado puede crecer hasta los dos mil millones de dólares para 2025, ya que el crecimiento de suscriptores es incesante.
El diseñador argentino Benito Fernández defendió la innovadora propuesta. (Foto: Ig Benito Fernández).
Consultado por Carbono News, el diseñador Benito Fernández, quien viste a personalidades como la Reina Máxima Zorreguieta de los Países Bajos y la top model Valeria Mazza, expresó: "Me parece buenísima la idea. Esto tiene que ver con la sustentabilidad. Hay que pensar muy bien qué se hace con lo que nos sobra. Tenemos que ser conscientes para optimizar los recursos y no desperdiciar nada. Debemos ayudar a que nuestro planeta no sufra y no se multipliquen los fenómenos negativos que ya estamos soportando. Las argentinas se adaptan rápido a las nuevas tendencias. Tal vez les tome un tiempo breve, pero luego van a abrazar esta original movida. Esto podría funcionar en nuestro país. Me parece genial".
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Por su parte, Bernie Catoira, asesor de imagen de figuras como Dalma Maradona y Luisana Lopilato, respondió a este medio: "Aquí, este modelo va a funcionar por una cuestión económica. Es imposible para nuestras mujeres comprar carteras Louis Vuitton. Estamos frente a una buena opción que en Estados Unidos ya está funcionando. En Instagram, aparecen muchas influencers que copian a las hermanas Kardashian y se fotografían con prendas de Chanel o Gucci. Se trata de una cuestión aspiracional, intentan mostrarse ostentosas. Aquí, se compran vestidos o trajecitos neutros para combinarlos con distintos accesorios. De esta forma, parecen distintos cada vez que las damas los lucen. Es un truco para no tener que gastar".
El asesor de figuras como Luisana Lopilato, Bernie Catoira, también apoyó la iniciativa. (Foto: Ig Bernie Catoira).
El fashionista continuó: "En Buenos Aires, ya existen galpones de ropa con atuendos de H&M, por ejemplo. Debemos ir a las ferias americanas porque los géneros y telas de antaño suelen ser mejores que los actuales. Un sobretodo viejo puede ser mejor que uno flamante. Debemos ser sustentables por convicción o por necesidad".
Marcando la diferencia, otro diseñador de alta costura, Roberto Piazza, quien reside desde hace tiempo en Madrid, opinó de forma más escéptica: "Las mujeres españolas no suelen repetir vestidos y no se tiran el ropero encima como las argentinas. Son conservadoras y menos llamativas que las nuestras. Las mujeres italianas, inglesas y francesas tampoco son proclives a reiterar piezas porque allí, están los grandes centros de la moda del mundo. Prefieren pagar diez o veinte euros y vestirse en Zara con algo propio. En Europa, la moda se considera algo intocable. Lo que te comprás este año no podés volver a usarlo el próximo. Por ahora, no hay tantas fiestas, por el Covid, que justifiquen este abono. Tal vez, como Estados Unidos tiene otra postura con respecto al virus, este tipo de movida pueda funcionar. En el caso de los hombres, nadie de clase alta pagaría por un frac o un smoking de alquiler. En Argentina, si una mujer tiene una fiesta importante, trata de conseguir la ropa más barroca y cargada. Desapareció el minimalismo. Están hartas del negro, del velorio, de la muerte y de la pandemia. Van en busca del color. No quieren negro, sino rojo. No quieren gris, sino verde esmeralda. La ropa es el disfraz de la alegría o de la tristeza. Es la sensualidad, la sexualidad o la falta de ellas".